La colaboración entre entidades, más necesaria que nunca en países en vías de desarrollo por el COVID-19
La Fundación Divina Pastora renueva, por sexto año consecutivo, su convenio de colaboración con Médicos Sin Fronteras (MSF) con el objetivo de seguir prestando apoyo al proyecto que la organización lleva a cabo en Batangafo (República Centroafricana) para brindar atención en salud primaria y secundaria a la población atrapada en el conflicto.  
miércoles, 9 de septiembre de 2020

El acceso a la atención médica, a la comida y al agua potable es muy restringido. No hay suficiente dinero para mantener los centros de salud provistos de medicamentos y materiales médicos y el hospital que MSF tiene en Batangafo es el único de la región que puede proporcionar atención médica de calidad y gratuita a la población que sobrevive en esta zona del noroeste del país. A través de este proyecto, en el que colabora la Fundación Divina Pastora, se da servicio a una población de unas 900.000 personas en zona de conflicto, que tienen derecho a una atención médica digna y de calidad.

 En 2019, el proyecto posibilitó que un total de 95.944 personas fueron tratadas de malaria; se llevaran a cabo 1.783 partos y 12.334 revisiones prenatales; se vacunara a 50.977 niños; se tratara a 1097 niños de desnutrición, y se realizaran 117.309 consultas externas, 8.472 hospitalizaciones y 21.892 ingresos en urgencias También se rehabilitó el centro de salud de Kambakota, que permitió integrar la atención primaria en una zona que llevaba años aislada.

Los equipos de MSF centran sus esfuerzos en garantizar que las necesidades médicas de los niños, mujeres y hombres sean atendidas correctamente. Cuentan con profesionales que trabajan directamente en el hospital de Batangafo, donde atienden a la población local y desplazada, con especial énfasis en la salud materno infantil, en las urgencias, abiertas las 24 horas del día, en los servicios de hospitalización, con una sala de pediatría, en quirófanos, donde sus equipos son capaces de realizar cirugías de urgencia y cirugías obstétricas (cesáreas) y en la maternidad, donde las mujeres pueden dar a luz de forma segura a sus bebés. También cuentan con unidades médicas especializadas en el tratamiento del VIH y la tuberculosis, dos enfermedades de alta incidencia en la zona.

Situación complicada por el COVID-19

Este año, además, la situación es más complicada a causa de la pandemia mundial provocada por la COVID-19 y se han visto obligados a incorporar todas las medidas necesarias para prevenirlo y tratarlo. Todas las actividades en el hospital, en los centros de salud de Kambakota y Bangonon, y en la comunidad, se han adaptado teniendo en cuenta la prevención de la transmisión de la pandemia y el aislamiento y tratamiento en los casos necesarios.

En el entorno hospitalario se han instalado puntos de lavado de manos, se ha habilitado una unidad respiratoria para atender casos sospechosos y confirmados, se han establecido circuitos para prevenir la infección, tanto del personal médico como de los pacientes y se ha modificado el sistema de triaje para facilitar la detección y tratamiento de pacientes con COVID-19. También se ha dotado a los equipos de trabajadores comunitarios con herramientas para que puedan sensibilizar a las familias de Batangafo sobre la importancia del uso de la mascarilla higiénica, del lavado de manos (se han habilitado puntos de lavado de manos también fuera del hospital y repartido pastillas de jabón) y de la importancia de la distancia física y de la detección precoz de casos.

Asimismo, MSF continúa con sus campañas de vacunación del sarampión, pero se están haciendo a domicilio para cumplir con las medidas de seguridad y poder adaptarse a la nueva realidad impuesta por el COVID-19. “Para nosotros todo esto es un reto. No queremos dejar de prevenir, queremos seguir vacunando a los niños frente al sarampión y nos hemos comprometido a vacunar a más de 300.000 niños y niñas”, destaca Helena Cardellach, coordinadora de misión adjunta en República Centroafricana de Médicos sin Fronteras.

 Por su parte, Rosa Laparra, gerente de la Fundación Divina Pastora, se refiere a la necesidad de seguir prestando apoyo a proyectos como los que desarrolla MSF: “Llevamos ya varios años colaborando con esta ONG para la protección de la salud en los colectivos más vulnerables. Creemos que este año, más que nunca, debemos seguir apoyándolos y contribuir a visibilizar las realidades de estos países a los que, además de la violencia que sufren, la falta de recursos, infraestructuras y acceso a los centros de salud, se une esta pandemia que nos está afectando a nivel mundial.

 Médicos Sin Fronteras es una organización médico-humanitaria internacional que asiste a poblaciones en situación precaria y a víctimas de catástrofes de origen natural o humano y de conflictos armados, sin ninguna discriminación por raza, género, religión o ideología política. Su presencia independiente e imparcial en las crisis le permite dar una asistencia inmediata a las personas más necesitadas.

 Por su parte, la Fundación Divina Pastora es una organización sin ánimo de lucro que presta atención a personas con alto riesgo de exclusión social y está orientada a la promoción de obras sociales, benéficas, médico – sanitarias y de protección de salud. Colabora con diferentes entidades para impulsar la formación e información en los ámbitos educativo, deportivo, medioambiental y de protección del arte y la cultura, fomentando la docencia, la formación y la investigación.

 Autor foto: James Oatway/MSF

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