Mónica Lalanda: “A través de la Medicina Gráfica espero llegar a más pacientes de los que podía llegar desde Urgencias”
De médico de urgencias a hacerse un hueco en el mundo del cómic. Mónica Lalanda descubrió, gracias a un trabajo de fin de máster en Bioética, las posibilidades de la novela gráfica para hablar de ética sanitaria y de comunicación. Aficionada al dibujo desde pequeña, decidió embarcarse en el mundo del cómic, pero poniendo el foco en el ámbito sanitario, no solo creando sus propios cómics sino interesándose por lo que se viene a llamar ‘patografía gráfica’, es decir, la historia de la enfermedad contada por sus protagonistas como novela gráfica. En su currículum, la publicación de diferentes trabajos, entre ellos, el Código Deontológico de los Médicos en versión cómic, que ya está en su tercera edición.  
jueves, 29 de noviembre de 2018

El destino hizo que se encontrara con el periodista Raúl Gay en Naukas, uno de los mejores congresos de divulgación científica de España en el que ambos participaban como divulgadores, y decidieran presentarse juntos al Premio Divina Pastora de Novela Gráfica Social. Su trabajo ‘Sin brazos y a lo loco’, que cuenta cómo es la vida de Raúl desde la reflexión, no desde la superación de ser una persona con discapacidad, ha quedado finalista de este premio.

Rosa Laparra, gerente de la Fundación Divina Pastora, habla con Mónica Lalanda sobre este proyecto, sobre sus inicios y sobre el I Congreso de Medicina Gráfica de Zaragoza, del que es su alma mater, y que se celebrará el próximo 30 de noviembre.

Rosa Laparra: ¿Cómo fueron sus inicios en el mundo del cómic?

Mónica Lalanda: Fueron raros porque he sido muy lectora, pero nunca de cómic. Lo abandoné, como la mayoría de mi generación, en el momento de entrar en la adolescencia. Volví a retomarlo mucho tiempo después, dentro de mi carrera profesional como médico, y cuando interesada en el mundo de la Bióética empiezo a investigar qué se está haciendo en otros países, qué material se está usando. Me encuentro que el mundo de la medicina americana y anglosajona está utilizando las novelas gráficas que se relacionan con la enfermedad para hablar de ética y, sobre todo, de comunicación. A partir de ahí, va creciendo mi interés, realizo un proyecto de innovación docente en la facultad de Medicina de Zaragoza y acabo publicando el Código Deontológico de los Médicos en versión cómic, que ya está en su tercera edición.

R.L: ¿Se ha encontrado con más gente que utilice en España ese tipo de trabajo para la rama de medicina o salud?

M.L: Todavía somos muy pocos los que estamos creando con este objetivo, pero sí hay mucho material de gente que está haciendo cómics con interés para el mundo sanitario, aunque realmente no los estén creando para nosotros. Lo que los profesionales sanitarios podemos aprender de las novelas gráficas es mucho. Por ejemplo, cómo podemos comunicar mejor, cómo vive el enfermo su día a día…es decir, nos puede hacer reflexionar sobre temas profundos, pero a través del lenguaje del cómic que es diferente y muy rico. Es un mundo muy amplio y, de hecho, un grupo de nueve profesionales sanitarios hemos creado el movimiento Medicina Gráfica en España con el que queremos poner en valor todo este material. Podéis asomaos a nuestra página http://www.medicinagrafica.com o visitarnos en nuestras redes sociales @graficamedicina en Twitter e Instagram y en Facebook.

R.L.: ¿Cómo es su trabajo?

M.L.: Me dedico a crear viñetas de varios tipos que van buscando hacer una llamada sobre la importancia del enfermo por encima de la enfermedad. Tienen un fin social y educativo, pero también de entretenimiento. También hago regularmente viñetas de tipo reivindicativo, la situación laboral de los profesionales sanitarios es indignante.

R.L: ¿Cómo compagina su trabajo dentro del mundo sanitario y el mundo del cómic?

M.L.: Llevo 27 años de médico, entre los años de formación y como médico de urgencias, 16 de ellos en Inglaterra, pero estos dos últimos años me estoy dedicando exclusivamente a la comunicación.  No solo a la creación de viñetas y cómics, sino también a la infografía y a la escritura. He acabado dedicándome a la comunicación y lo veo como mi nueva manera de hacer medicina. Espero poder llegar de forma indirecta a muchos más pacientes de los que podía llegar de forma directa desde un servicio de urgencias. Mis ingresos son más limitados pero mi nivel de satisfacción es más alto.

R.L: ¿Ha encontrado una buena acogida a su línea actual de trabajo?

M.L.: La verdad es que sí. Ahora con las Redes Sociales hay una especie de hambre por la imagen que antes no existía. Cualquier historia que se pueda contar con imágenes será mejor recibida que algo contado solo con texto. Se empieza a comprobar, por ejemplo, que una guía clínica despertará más interés si se presenta inicialmente como una infografía atractiva. Me siento bien acogida por mis colegas y por el sector sanitario, aunque también hay un sector de compañeros que desprecian este mundo en el que la imagen y los colorines tienen preponderancia. Por una parte del estamento se sigue viendo sino como algo despreciable, sí ignorable.

R.L: ¿Cómo ve su evolución desde que empezó a hacer esos primeros dibujos al momento actual?

M. L.: Se está moviendo todo muy deprisa y como observadora del mundo de las novelas gráficas lo que veo es que la gente está perdiendo ese miedo a hablar de la enfermedad que ha existido hasta hace nada. De repente somos más abiertos a hablar de la propia enfermedad, de la propia vulnerabilidad, del sufrimiento. Muchos ilustradores que se dedicaban a hacer cómics de otro tipo, ahora se lanzan a hablar de enfermedad. Está siendo casi como un boom. Ahora tenemos localizadas 150 novelas gráficas. Se pueden crear obras de muchísimo interés, tanto para profesionales sanitarios como para cualquier lector. La enfermedad conlleva mucha emoción y la emoción siempre gusta en lectura. Es sorprendente ver la proliferación de novelas gráficas, por ejemplo, sobre enfermedad mental, un tema tradicionalmente tabú, cargado de prejuicios. La evolución es estupenda.

R.L.: ¿Qué materiales utiliza?

M.L.: Dibujo con rotulador negro, luego digitalizo y a partir de ahí coloreo y rotulo. La primera parte de mi trabajo siempre es en papel.

R.L: Dentro del trazo de su dibujo personal, ¿cómo ve su evolución?

M.L.: Sigo con un dibujo muy sencillo, casi infantil, de trazo muy simple. Mis referentes siempre han sido Quino y Forges, dos autores de trazo muy marcado, pero muy sencillo. Me gusta mucho la idea de que el lector se identifica más, cuanto más simple es el dibujo. Esto lo he sabido de mano de Scott McCloud, el pope de la creación de cómics y con quien he tenido el privilegio de aprender. Mi tipo de dibujo, desde que yo empiezo a dibujar hasta ahora, no ha cambiado mucho y, de hecho, lo que más me satisface es que mis trabajos son bastante reconocibles en el mundo médico.

R.L: ¿Cómo es su participación en la obra que ha sido finalista en el Premio Divina Pastora de Novela Gráfica Social

M.L.: Yo parto de vivir entusiasmada de cómo se puede hablar de la enfermedad a partir de la novela gráfica. Estando en este estado Raúl Gay y yo coincidimos en Naukas, el mayor evento de divulgación científica de España, como ponentes. Su historia me impacta y le digo que es perfecta para contarla a través de una novela gráfica.  Desde mi punto de vista interesa mucho la parte médica y desde su punto de vista interesa la parte de discapacidad o de personas con capacidades diferentes, como lo llama él. Cuando se anuncia el premio Divina Pastora de novela gráfica social, vemos nuestra oportunidad y nos ponemos manos a la obra.  A partir de su libro, sus vídeos y de muchas conversaciones con él, creo el primer capítulo de lo que sería esta novela que hemos presentado al certamen. La novela gráfica es el medio perfecto para contar una historia como la de Raúl, pero no dando pena, cómo él dice, sino enseñando cómo se vive con discapacidad. No se muestra nada sobre superación, sino que busca la reflexión, uno de los objetivos de esta novela gráfica. Ojalá ahora encontremos una editorial que se interese por nuestro trabajo.

R.L: Es la directora del I Congreso de Medicina Gráfica que se celebrará el próximo 30 de noviembre en Zaragoza, ¿cómo nace este congreso?

M.L: El movimiento Medicina Gráfica ha sido recibido con muchísimo interés, con curiosidad y hemos crecido mucho en pocos meses. Tenemos un montón de seguidores en todas nuestras redes sociales. Nos dedicamos a poner en valor todas estas novelas gráficas que hacen referencia a enfermedades y cómo las vive la gente. Hacemos una reseña semanal, creamos fichas y las clasificamos por el interés que puedan tener por temas o especialidades médicas. También ponemos en valor y recopilamos infografias e ilustraciones, así como cómics de contenido educativo, creados con el objetivo de transmitir información médica concreta.

En un momento dado, decidimos que nos gustaría revestir este proyecto de un aire más académico. Al profesional sanitario le gusta el intercambio clásico del congreso profesional, así que hemos dado un paso más que nos sirva para abrir una ventana a la novela gráfica en el mundo sanitario y que vean todo el material que hay, que realmente es muy valioso. El congreso pretende ser un escaparate para explicar por qué necesitamos nuevas herramientas de comunicación, por qué el cómic es una opción excelente, así como la presentación de ejemplos prácticos, creación de infografías, mesa de autores...etc. Contaremos también con una fantástica exposición de novelas gráficas, comunicaciones gráficas, material de ilustradores invitados...etc. Va a ser una jornada diferente de interés no solo para profesionales sanitarios sino para ilustradores y pacientes.

Soy una convencida de que necesitamos nuevos modos de comunicarnos, nuevas maneras de entender el sufrimiento, de percibir al enfermo y sus reflexiones y vivencias, más allá de la enfermedad. Creo firmemente que la especial narrativa de la novela gráfica tiene un potencial inmenso para contar historias complejas de sufrimiento y un lenguaje que va más allá de la narrativa simple, creando emociones y haciéndolas más memorables. Vamos a ver crecer la medicina gráfica exponencialmente y desde el movimiento Medicina Gráfica, estaremos ahí para contarlo. Y ojalá que ‘Sin brazos y a lo loco’ entre también a formar parte de esta impresionante y novedosa historia.

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